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La estructura edilicia suele componerse de un conglomerado de cemento y hormigón, de gran o mediana envergadura, sea en varios pisos o una sola planta; siendo la mayoría de veces erguido sobre el límite de la línea municipal y generando un riesgo potencial por la conservación de sus partes que penden o avanzan sobre el espacio público de las veredas; y en otros casos, aun estando retirados de ese límite, lo genera sobre las personas o vehículos que transitan debajo o dentro de sus estructuras (patios, vestíbulo, cornisas, cocheras);

Esa estructura contiene también instalaciones fijas y móviles que interactúan todo el tiempo al mando de las necesidades o comodidades de las personas, tales como ascensores, elevadores, rampas, escaleras, cañerías de fluidos, de electricidad, salas de medidores, tanques de abastecimiento de agua, calderas, depósitos de residuos o cualquier otro afín (sector de usos múltiples) cuya funcionalidad puede generar daños;

Al hablar de terceros expuestos nos referimos a la situación de personas ajenas a los miembros del Consorcio (copropietarios) incluyendo a los convivientes, visitantes, mascotas, dependientes, contratistas, transeúntes, peatones, automovilistas, excluyendo a los titulares de dominio que son parte esencial de la figura Consorcio [art. 2044 CCCN]; ya que la posibilidad de riesgo sobre los titulares caben dentro del concepto de dueño de la cosa riesgosa [art. 1757 CCCN] pudiendo generar reclamo contra el ente superior que conforman (consorcio) en la medida que sus cosas hayan sido manipuladas por otro responsable que aparta el principio general (empleados, contratistas, conservadores, visitantes, extraños) tal por ejemplo cuando un vecino arroja o descuida un elemento colgante de su balcón y cae sobre la humanidad o un bien (automóvil) de otro copropietario y no se pudiera identificar al causante [art. 1760 CCCN] de manera que luego la repetición por parte del Consorcio será en conjunto para todo el sector implicado;

No obstante estos casos poco habituales, ha ocurrido que terceros peatones tropiecen con veredas irregulares, o un automovilista se distraiga con una publicidad asombrosa en una medianera consorcial, o la mampostería decorativa de un balcón o de solados del frente del edificio se desprendan, o un ascensor se precipite en caída libre con visitantes, o que el agua potable del tanque de reserva se encontrara contaminada provocando intoxicaciones, situaciones que conllevan una responsabilidad primaria e inmediata sobre los daños provocados a cargo de la entidad consorcial; motivo por el cual se intenta prevenir en la medida de exigirles conservaciones y reparaciones periódicas [Ley n° 257] y corrección, pruebas y emergencias de elevadores, así como limpieza de tanques de agua y control de calderas con cierta periodicidad;

Esto es parte de la Normativa vigente de carácter obligatoria que deben cumplir los Consorcios a fines de prevenir y de los Seguros obligatorios que deben contratar a fines de solventar los daños debidamente respaldados en caso de producirse los eventos indeseados;

La relación entre el Consorcio y los Terceros expuestos se da en los siguientes términos

= transeúntes, contratistas no asegurados, visitantes, o familiares de los consorcistas, dañados por vicios o riesgos de cosas, o bienes del Consorcio [arts. 1711, 1722, 1753, 1757, 1760 CCCN].-