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Suelen confundirse propietarios e inquilinos, creyendo que éstos se encuentran legitimados para reclamar al Consorcio la reparación de la unidad o la puesta a disposición de algún servicio afectado; pero lo cierto es que son ajenos a la vinculación jurídica que provee el condominio a los copropietarios, únicos legitimados para accionar en contra del Consorcio;no obstante los inquilinos no son ajenos a la relación convivencial cuando habitan con calidad de vivienda o uso de un local comercial; en menor medida cuando solo usan una cochera de alquiler o una baulera;

Quien da una unidad en alquiler, sea para vivienda, comercio, depósito, apto profesional, asume la obligación de conservarla en las mismas condiciones "ad corpus" (por el cuerpo) que la ofreció; durante los dos (2) próximos años mínimos o veinte (20) máximos, si es vivienda, o cincuenta (50) máximos para otros destinos; esto quiere decir mantener, conservar y reparar todo lo que impida o dificulte la habitabilidad o funcionalidad mínima indispensable para el destino dado; o reponer, reemplazar, o mejorar los artefactos de cocina, calefón o termotanque, calefactores, acondicionadores de aire, sanitarios, y asegurar la llegada con presión de los suministros de agua y gas, así como el amperaje de intensidad necesario para los artefactos eléctricos, todo lo cual proporciona las condiciones dignas de habitabilidad si es vivienda, o de funcionalidad si tuviere otro destino; incluyendo ciertas veces en los mismos contratos un anexo con el inventario de elementos y servicios concedidos junto con el espacio de uso exclusivo de la unidad;

En cambio rechazará su responsabilidad el propietario cuando el deterioro se hubiese producido por el uso continuo y normal del inquilino, como ser en la pintura interna, las roturas mínimas de visagras, perillas de cocina, picaportes de puertas, diafragma o termocupla del calefón, y todo otro implemento que se desgasta normalmente por el buen uso; tampoco será responsable si lo deteriorado se motiva en indebido o mal uso que le propinó el inquilino, o sus convivientes, o visitantes, sea por culpa, negligencia, imprudencia o impericia en la utilización, como ser el desprendimiento de baldosas o azulejos por rebotar cosas contra ellos, los sanitarios por golpearlos o no desobturarlos, la bacha de la cocina por lavar ropa allí...;

Cuando el deterioro que impide o dificulta la funcionalidad de la unidad se genera en un espacio común del Consorcio que no puede ser solucionado solo por el propietario, sino que debe recurrir a la Administración para su encargo, se pierde el derecho del Inquilino a reclamar basado en la necesidad de conservación, pues la legitimación para hacerlo es exclusiva del propietario, dada por su vínculo de derecho real destinado al uso y goce de esa asignación parcelaria (unidad); por lo cual la acción del inquilino se limita a pedir al propietario su intervención; siendo el dueño quien le exija al Consorcio que le devuelva su unidad al estado normal y así poder cumplir con el contrato de alquiler; si el propietario no lo hiciera, o el Consorcio debidamente anoticiado tampoco resolviera la situación, por cualquier motivo que sea, incluso la falta de fondos o escasa recaudación, el inquilino tendrá derecho legal a reducir el alquiler en la medida de proveerse lo que le falta por otro medio, o incluso dejar de pagarlo por completo si se trata de una falla esencial, como sería no contar con gas, agua o electricidad en forma continua; también tendrá derecho a repararlo por su cuenta si con eso recupera la habitabilidad o funcionalidad completa, y luego descontarlo del precio de alquiler o pedírselo en efectivo al dueño, pero para este caso, debe prever hacer las cosas con puntillosidad para no perder ese derecho, es decir, notificar debidamente al dueño de la falla y la forma elegida para el arreglo, acompañando un presupuesto, haciéndose firmar la nota por el dueño (o la inmobiliaria intermediaria) o diciéndolo por carta documento, y solo en caso, de no recibir contestación o prohibición del dueño, proceder a hacerlo; bajo riesgo en caso contrario que luego le negaran la veracidad de la reparación;

En conclusión, debe dialogar con el dueño para que le exija al Consorcio poner la unidad en las mismas buenas condiciones por las cuales pactó en un comienzo del vínculo que los une; y en caso contrario, debe intimarlo, bajo apercibimiento de reducir el precio con criterio de sano juicio sobre el monto, o bien indicarle que va a reparar acompañando un presupuesto y diciendo en qué forma hará el descuento,  o bien rescindir el contrato por culpa del propietario, sin deberle indemnización alguna por hacerlo antes del final, y sin descuento del depósito dejado porque se debió a culpa del propietario, ya que desde el vamos es responsable el dueño de otorgar las condiciones de bienestar del inquilino por las cuales abona un canon locativo-

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