Pregunta: Los vecinos de arriba vuelven tarde a su hogar y se ponen a cocinar y escuchar música hasta las dos o tres de la madrugada, y sus perrritos a ladrar enloquecidos, ya hablamos pero parece que el diálogo no funcionó mucho tiempo ¿qué puedo hacer para evitar esto?

Respuesta: desde el esquema "Vuelo Jurídico" (en Etiqueta CONSORCIO) nos lleva a la Relación Consorcista-Consorcista;

a) Cuando un vecino actùa esporádica o permanentemente reiterando una conducta molesta, perturbadora o incómoda para cualquier otro, medida en un nivel de tolerancia inaceptable, estamos ante una Infracción a la convivencia comunal; que sin estar reglada en ningún acuerdo previo (a veces está detallada en reglamentos internos) permite tanto al consorcista afectado como al Consorcio (sociedad) en su conjunto, y a través de su administrador, utilizar herramientas de ajuste para la paz comunal;

b) Esas conductas incongruentes con la idea de compartir espacios y objetos comunitarios, aparecen en trazo grueso delineadas en el artículo 2047 del Código Civil y Comercial de la Nación, yendo desde la unidad destinada a otro fin diferente al reglamentario, pasando por los aromas y olores invasivos e impregnantes, por los ruidos excesivos a cualquier horario, por las vibraciones, por la ocupación de palieres o pasillos con objetos propios, por la sospecha o certeza de actividades inmorales, por el depósito de productos o mercaderías peligrosas, por el franqueo del acceso permanente e incesante a personas desconocidas ajenas a la comunidad, hasta la apropiación de sectores comunes como terrazas, patios, jardines en beneficio de un solo favorecido, o por la conducta de sus mascotas;

c) Las respuestas de la Ley a las cuestiones de convivencia son dos: i) la intervención del administrador, en representación de todo el Consorcio y previamente avalado por Asamblea, mediante acción judicial para obligar al infractor a cesar con el disturbio, bajo apercibimiento de multas fijadas por el Juez, o desalojo si fueran inquilinos, o desalojo de mascotas, aún siendo propietarios; o ii) la acción de cualquier copropietario (solo los titulares de unidad) debiendo demostrar, un perjuicio serio, directo y actual, sobre su persona, la de su familia o la de quien utiliza su unidad, sean sus inquilinos, comodatarios, tenedores o cualquier otro por quien deba activar;

d) Claro está que antes de acudir a la vía judicial se puede (y hasta debe) agotar la posible conciliación interna, mediante asambleas que traten y voten el tema, tendiendo a mostrarle al infractor que no solo afecta a alguien en particular sino que podría cualquiera sentirse perjudicado por su actividad o conducta, para que proceda a cesar voluntariamente, podrán pedir esta Asamblea quienes sumen el 5% del porcentual consorcial para que la convoque la administración o el Consejo, buscando entre todos, soluciones alternativas e ideas de reflexiòn generalizada; posteriormente se podrá intimar, mediante un mecanismo fehaciente (normalmente carta documentada) con una fecha cierta, un plazo determinado y un apercibimiento legal para que cese; y finalmente por mediación prejudicial obligatoria [Ley nº 26.589] antes de acudir a la instancia judicial.